Manifiesto de Managua
Hoy, 21 de noviembre de 2009, valientes ciudadanos de todo el país, de diversos sectores y gremios de la sociedad civil, y también de partidos políticos diversos, representando todos a la inmensa mayoría de los nicaragüenses, nos hemos reunido en esta magna asamblea cívica para manifestar nuestro compromiso con la democracia, la libertad y el bienestar para todos los nicaragüenses. Y nos damos todos la bienvenida y felicitamos a la Policía Nacional y a su Jefatura por el profesionalismo y compromiso con que cumplió con su deber de proteger la seguridad y el orden en la Gran Marcha Ciudadana por la Democracia.
Hoy hemos marchado desde todos los departamentos del país, con el VALOR CÍVICO suficiente para desafiar al Poder del Orteguismo, de forma no violenta, pero firme, superando los obstáculos, las amenazas, las intimidaciones y los actos de terrorismo con los que desde hace más de un año, el gobierno del Presidente Ortega ha pretendido atemorizarnos sin ningún resultado.
Nos hemos reunidos para patentizar una vez más, sin miedo y en voz alta, nuestra voluntad de reclamar, de reclamarnos, un Estado donde las autoridades se sometan a las leyes. Donde haya libertad de elegir en forma limpia y transparente a los gobernantes. Y donde cada nicaragüense tenga la oportunidad de mejorar las condiciones de vida de sus familias sin sometimiento a la voluntad de un poderoso, cualquiera que éste sea.
Estamos aquí para comprometernos, todos juntos, a rescatar nuestra democracia política, social y económica, y a detener la dictadura que esconde ese “nuevo modelo” propagandizado por este gobierno, que no es más que un triángulo de abuso de poder, corrupción y manipulación de la pobreza. Un triángulo que ha terminado de desmontar las frágiles bases de la institucionalidad y que está minando derechos fundamentales de los nicaragüenses, pretendiendo manejar de forma absoluta a todos los Poderes del Estado y controlar autoritariamente el espacio sagrado de la sociedad civil, del ciudadano, del SOBERANO: EL PUEBLO DE NICARAGUA.
Los obscuros resultados electorales del 2006, el fraude electoral municipal del 2008 y la flagrante violación a nuestra Constitución Política para intentar re implantar la Reelección Presidencial continua en 2011, han significado la negación de las históricas aspiraciones democráticas del pueblo de Nicaragua. Significan un desprecio vergonzoso por los miles de muertos de las últimas décadas. Un desprecio por las más de 50,000 víctimas de la época somocista, por los 15,000 muertos del Ejército Popular Sandinista, por los 13,000 combatientes caídos en la Resistencia Nicaragüense, y por los miles de hermanos nicaragüenses que para sobrevivir, han tenido que emigrar de nuestra patria. Todos ellos héroes vivos o muertos, algunos conocidos, pero la mayoría anónimos, que han sufrido las consecuencias de regímenes políticos cerrados y corruptos.
Porque ellos creyeron, desde diferentes ángulos, que gobiernos autoritarios e irresponsables como el actual, que se basan en el clientelismo político para conseguir adhesiones, y utilizan el soborno y la amenaza, que se enriquecen a costa de manejar el Estado como un botín para su familia y allegados, mientras conceden migajas al pueblo y lo manipulan, son regímenes depredadores de la sociedad, violadores de la dignidad humana e incapaces de responder al desafío de promover la VERDADERA unidad, la paz y la reconciliación que Nicaragua quiere y se merece.
Porque ellos creyeron, como nosotros sabemos, que regímenes como el Orteguista, solamente sirven para sumir a Nicaragua en el perverso círculo de la Dictadura y la Violencia, círculo que debemos romper sin miramientos, para evitar que siga causando sufrimientos a las nuevas generaciones de nicaragüenses. Para poder enfrentar la crisis económica compleja que estamos viviendo, para poder proteger el salario y combatir el desempleo, para evitar que las violaciones al Estado de Derecho tengan que ser pagadas por el pueblo con impuestos inconsultos e irracionales y para contener la nueva oleada migratoria que afecta al país.
Por todas estas razones y con base a nuestro legítimo derecho de ciudadanos y ciudadanas para decidir el rumbo político, económico y social de nuestro país:
Reiteramos que la libertad es innegociable. Que no aceptamos ni aceptaremos como un hecho consumado el robo electoral del 2008. Que repudiamos el Golpe de Estado cometido por seis magistrados de la Corte Suprema de Justicia contra la Constitución, para perpetuar al señor Ortega en el poder. Por ello recibimos con esperanza el compromiso expresado por los partidos políticos para revertir la dictadura y rescatar la democracia, y que hoy lo han venido a patentizar en esta Marcha.
Reivindicamos la legitimidad que nos asiste para ejercer plenamente nuestra ciudadanía, en el marco de los derechos políticos que nos confiere la Constitución Política de Nicaragua, interpelando a los Poderes del Estado, exigiendo rendición de cuentas frente a toda la sociedad y controlando al poder a través de la fiscalización de los recursos y la participación en el espacio público. Estamos listos a mantener y promover una amplia inclusión ciudadana en un diálogo respetuoso y franco con el liderazgo político, para avanzar en el cumplimiento de este compromiso con la democracia de Nicaragua.
Reafirmamos nuestro rol como sociedad civil autónoma, con derecho a la crítica y con capacidad para hacer propuestas por el bien común de la nación, renovando así el espacio público, dinamizando la vida civil y ampliando las representaciones sociales. Desde esta posición, no competimos con los partidos políticos, antes bien, como ciudadanía organizada interactuaremos con los mismos para alcanzar objetivos comunes que apunten a reconstruir la democracia del país y a enfrentar la devastación que está provocando el autoritarismo orteguista.
Hermanas y hermanos nicaragüenses todos, estamos consientes que nuestra sociedad necesita con urgencia una gobernabilidad basada en acuerdos sociopolíticos amplios e incluyentes y un sistema político legítimo, en el que cada uno de los actores juegue con responsabilidad el rol que les corresponde.
El Estado debe rendir cuentas a la ciudadanía, como su obligación permanente a todos los niveles y de todas las autoridades sin excepción. Son las autoridades las que se deben al pueblo y no el pueblo a las autoridades, porque la ciudadanía, los electores, no somos súbditos sino mandantes. Porque es la ciudadanía la que manda en una democracia.
Las instituciones deben de ser reconstruidas y en este esfuerzo todas las voces deben ser escuchadas y atendidas a fin de lograr el consenso político y social imprescindible, que ha sido roto por la traición de las fuerzas políticas que pretenden mantenerse en contra de la voluntad popular. Sólo así se podrá recuperar la confianza de la ciudadanía y preservar la paz de Nicaragua.
Los partidos políticos, como instituciones indispensables en una democracia, deben ser capaces de canalizar las ansias de libertad, de inclusión y de cambio que tiene toda la ciudadanía. En este sentido, es impostergable la modernización y democratización de los partidos políticos a fin de que cumplan con las funciones que están llamados a ejercer en una democracia y con la capacidad de incluir a las grandes mayorías y minorías del país: las mujeres, los jóvenes y las etnias.
Por ello, declaramos ante esta asamblea popular, que no permitiremos ningún pacto a espaldas del pueblo, ni aceptaremos arreglos de cúpulas. Exigimos a los partidos políticos honrar el compromiso, tanto con sus militancias como con el electorado nicaragüense, cuya gran mayoría no tiene partido, pero sí vota en las elecciones, haciendo pública y transparente cualquier negociación que afecte nuestro futuro electoral y democrático.
Llamamos así mismo a los miembros de los partidos políticos a impulsar la renovación de sus instituciones, y mantenerse fieles a la voluntad de sus bases y electores.
Estas tareas son claves para avanzar en el esfuerzo iniciado con los Pronunciamientos de Metrocentro Uno y Dos, punto de partida en el camino hacia la unidad nacional en defensa de la democracia y en contra de la dictadura, esfuerzos que empiezan a dar algunos resultados y que deben redoblarse.
Es necesario y urgente desmontar todo este sistema excluyente y antidemocrático y en particular, transformar el sistema electoral vigente. Para contribuir con este objetivo, la sociedad civil, desde el Grupo Promotor de Reformas Electorales, tiene una propuesta para “Rescatar la Credibilidad en el Sistema Electoral” que hemos venido discutiendo con la ciudadanía y con los partidos políticos, la que no requiere Reformas a la Constitución Política de la República y que hoy el pueblo está exigiendo en las calles que se implemente.
Todas las personas que han actuado en contra de la voluntad popular y de lo dispuesto en nuestra Constitución no deben volver a ocupar cargos públicos. NO A LOS MAGISTRADOS DEL CONSEJO SUPREMO ELECTORAL. Los partidos políticos y los diputados de la Asamblea Nacional deben ser consecuentes con el compromiso firmado el jueves 19 de no reelegir a ninguno de ellos. Debemos impedir las violaciones a la Constitución y en particular, a la prohibición de la reelección presidencial continua, y debemos oponernos a ello rotundamente. Debemos revertir el fraude electoral y proteger a los nicaragüenses de la injusta intención de hacerles pagar este fraude con mayores e irracionales impuestos, los que afectarían más la economía nacional y empobrecerían aún más a nuestro pueblo sumido ya en una pobreza indigna y de mucha desesperanza.
La jornada ciudadana y la resistencia civil continúa renovada con este Gran Marcha Ciudadana por la Democracia y no cesará hasta que se den las transformaciones necesarias y se den las garantías democráticas suficientes para permitir al país salir de este mal gobierno de una manera cívica y pacífica, y escoger gobernantes honestos, al servicio del bien común, para que Nicaragua vuelva a ser República, como lo soñó Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, mártir de las Libertades Públicas, así como miles y miles que han ofrendado sus vidas por una Nicaragua mejor, en democracia y en libertad.
Porque mañana se abran las anchas alamedas, donde todas las personas sin exclusión podamos transitar en democracia y dignidad, digamos:
NO A LA DICTADURA
NO AL FRAUDE
NO A LA REELECCIÓN
¡Viva la resistencia civil!
DEMOCRACIA SI!, DICTADURA NO!