febrero 2012
LunMarMieJueVieSábDom
    1 2 3 4 5
6
7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29        
 
 
Haz click en el día de la semana para conocer la AGENDA del día
 
Programa 13 de agosto
Oir audio
Programa 19 de Noviembre
Invitados: Invitados: Ingeniero Benjamín Lugo/MpN Licda. Marlia Avendaña/OSC juveniles Licda. Amaya Pineda/N 2.0
Oir audio
 

Blogs

26.04.2010
El asalto a la Policía

Por: Humberto Belli Pereira

 

Varias voces externaron recientemente que la comisionada Aminta Granera, directora de la Policía Nacional, no le quedaba otra alternativa que poner su renuncia, ya que las órdenes de Daniel Ortega, el Jefe Supremo de la Policía según la constitución, le impedían usar con efectividad las fuerzas del orden. Entendemos el dilema que esta situación representa para la primer comisionada. En su fuero interno, y en vistas de su larga trayectoria, sabemos que es una persona de principios deseosa de manejar un cuerpo policial profesional e independiente, protector del derecho y el orden. Pero en su fuero externo, y por preceptos legales de alto rango, esta obligada a obedecer las órdenes de su jefe, el presidente de la república.

 

Esta situación la pone en un dilema límite: si hace que la policía impoga la ley y el orden  entra en contradicción con su jefe constitucional a quien ha jurado obedecer. Si cumple con su jefe entra en contradicción con principios y valores que, en ciertas circunstancias, pueden estar por encima del mandato presidencial.

 

Este dilema entre obeder las órdenes del poder o la conciencia es tan viejo como la historia. Cuando los miembros del Sanedrín ordenaron a Pedro y sus apóstoles dejar de predicar, este les ripostó: "Díganme ustedes si esta bien dejar de obedecer a Dios por obedecer a los hombres." Otro personaje que vivió este dilema hasta las últimas consecuencias fue Thomas More. Como canciller del reino estaba obligado a obedecer las órdenes de Enrique VIII,  que quería legitimar su divorcio. Pero como católico, súbdito espiritual del Papa, estaba obligado a obedecer a este y su doctrina. Su fidelidad a Roma y sus creencias le costó la vida.

 

Pero en la vida los dilemas se ven complicados por otras complejidades. Hay personas que han actuado éticamente permaneciendo en estructuras de poder viciosas, pero con la esperanza de poder hacer algo desde adentro. Aveces lo han logrado y otras veces no. Uno de los elementos complicantes que enfrentan funcionarios en estas situaciones límites son los costos y beneficios relativos que pueden derivarse de su ruptura o su permanencia. Para esto no hay respuestas fáciles. Mucho depende de qué se conseguirá con una actuación u otra, de que bienes o males colectivos podrán cosecharse a raíz de su acción. Quien actúa en dichas circunstancias tiene que analizar tanto la moralidad o inmoralidad de las acciones u omisiones que se le ordenan, como las repercusiones a mediano y largo plazo de lo que decida. Son dilemas siempre más complejos y difíciles de lo que parecen desde afuera.

 

Por ejemplo, ¿qué pasaría con la policía nacional tras la renuncia de la comisionada Granera? ¿Aumentaría su independencia y eficacia, o caería en las garras de subordinados inescrupulosos, deseosos de convertirla en un instrumento abiertamente partidario, capaz de perseguir y hostigar adversarios y promover la agenda dictatorial de su jefe? El análisis de las consecuencias de cambios importantes en instituciones tan sensibles debe hacerse con mesura y equilibrio. Cabe preguntarse si la presencia de Granera en la policía es freno para su partidarización, o si es estímulo, o si es indiferente.

 

La comisionada Granera no esta sola en su laberinto. Hay otros funcionarios, más o menos notorios y en posiciones de distintas envergaduras, que enfrentan dilemas parecidos, aunque quizás no tan agudos. ¿Qué dudas enfrentará el vice presidente de la república? ¿El fiscal general? ¿El director de escuela?

 

Lo que es indudable es que una administración como la de Ortega, profundamente despectiva de la ley, la moralidad y el orden, impone un dilema ético tremendo a miles de sus servidores. Pero lo que debe estar claro es que el principal culpable de los desafueros que hoy campean en nuestro país no son las flojeras, indecisiones o accions de los mandos subordinados, sino aquél de quien irradian todas las irregularidades como cascada pestilente que envicia todo. Quien esta destruyendo el prestigio, profesionalismo y dignidad de la policía nacional es su jefe supremo, Daniel Ortega Saavedra. El es quien está hechando por la borda años de institucionalización y avances que tanto han costado. El es quien está empeñado en hacer de los cuerpos de orden instrumentos pretorianos al servicio de sus ambiciones, exactamente comoen tiempos de Somoza. El es quien está desvirtuando la sangre de miles de jóvenes idealistas que murieron por construir una sociedad sin los vicios del pasado. A el, primero que nadie, hay que pedirle la renuncia.

 

                        El autor es miembro del Comité Ejecutivo del MpN, fue ministro de educación en el gobierno de Doña violeta.

                                   hbelli@cablenet.com.ni

 

Comentar

Nombre:
*Este campo es requerido
Email:
Comentarios:
(1200 caracteres max.)
*Este campo es requerido

comentarios

27.04.2010
Francisco Flores Morales

Es lamentable la forma de reaccionar del actual gobierno frente a las circunstancias sociopolíticas que ellos mismos generan por la ineficiencia de sus acciones. Los políticos oficialistas del FSLN actúan de forma irresponsable al hacer uso de métodos violentos para persuadir al adversario para que acepte sus ideas. El debate público para deliberar ideas parece que con el actual régimen paso a la historia. Las instituciones como la Policía que tienen como función el reguardo de la seguridad de los ciudadanos esta pasando hacer controlada por el régimen violentando el estado derecho qu e tanto ha costado construir en este país. Necesitamos encontrar formas de lucha que hagan que el actual gobierno reflexione y regrese la institucionalidad secuestrada.

morafranco@yahoo.com

26.04.2010
Paco Bendana

Excelente analisis Humberto!
Gracias por compartir tu pensamiento y alentar a la comisionada Granera a seguir su conciencia y principios. Que sepa que habemos muchos aplaudiendo sus esfuerzos y admirando su temple ante tal dilema.

paco.bendana@gmail.com