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08.07.2009
Honduras en su laberinto

Por: Carlos Tünnermann Bernheim

Miembro del Comité Ejecutivo del MpN

 

 Las ambiciones reeleccionistas del Presidente de Honduras Manuel Zelaya le condujeron a cometer graves ilegalidades, incluyendo la violación de la propia Constitución Política del país, que juró respetar al asumir su cargo. Si a eso le sumamos los graves errores de procedimiento en que incurrieron sus adversarios políticos para expulsarlo de su cargo y del país, tenemos a la hermana República de Honduras sumida en un verdadero laberinto jurídico e institucional, del que no se ve clara la salida.

 

La consulta que el Presidente Zelaya pretendía llevar a cabo el domingo 28 de junio, no obstante las advertencias sobre su ilegalidad que le hicieron en su momento el Tribunal Electoral, la Corte Suprema de Justicia y el Congreso Nacional, representaba una abierta violación a disposiciones muy claras de la Constitución Política hondureña. Pareciera que en Honduras la experiencia de los funestos resultados que la reelección presidencial trajo al país en el pasado llevaron al Poder Constituyente a introducir en la Carta Magna del país una serie de singulares prohibiciones como para que nunca más se dieran intentos reeleccionistas.

 

Efectivamente, el artículo 4 de la Constitución establece que “la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República es obligatoria. La infracción de esta norma constituye delito de traición a la Patria”.

 

A su vez, el artículo 42 de la Constitución establece que se pierde la calidad de ciudadano “por incitar, promover o apoyar el continuismo o la reelección del Presidente de la República”. El artículo 239 prescribe que “el ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser Presidente o Vicepresidente de la República. El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos y quedarán inhabilitados por diez años...” Incluso, otro artículo de la misma Constitución, el 374, señala que los artículos que prohíben la reelección presidencial no podrán reformarse. Veamos: “No podrán reformarse, en ningún caso, el artículo anterior, el presente artículo, los artículos constitucionales que se refieren a la forma de gobierno, al territorio nacional, al período presidencial, a la prohibición para ser nuevamente Presidente de la República el ciudadano que lo haya desempeñado bajo cualquier título y el referente a quienes no pueden ser Presidentes de la República por el período subsiguiente”.

 

 Las propuestas del Presidente Zelaya, referente a la “encuesta” y la “cuarta urna”, encaminadas a crear una corriente de opinión ciudadana en favor de una Constituyente, fueron percibidas por los otros Poderes del Estado y, aparentemente, por la mayoría de la población, como intentos reeleccionistas del Presidente y contrarias a la letra y el espíritu de la Constitución vigente. La “encuesta” fue declarada ilegal por el Tribunal de lo Contencioso Administrativo. Así las cosas, esos Poderes del Estado que se oponían a la pretensión reeleccionista del Presidente Zelaya debieron de hacerle, en estricto cumplimiento del ordenamiento jurídico vigente, un juicio por su desacato, que culminara con la comprobación de las violaciones legales y constitucionales y su sustitución por el Congreso Nacional de los Diputados.

 

Precipitadamente, los adversarios de Zelaya se valieron de la sentencia de un juez para involucrar al Ejército en la ejecución de la misma y sacar al Presidente de su casa en ropa de dormir y desterrarlo a Costa Rica. En esto se equivocaron rotundamente y empañaron la rectitud de su propósito: hacer que el Presidente respetara la Constitución Política. La consecuencia ha sido el rechazo casi universal a una medida que de inmediato fue calificada como “golpe de Estado” y trajo reminiscencias de las épocas más oscuras de la historia política latinoamericana, cuando los cuartelazos militares ponían o destituían a los presidentes civiles.

 

No debe, entonces, extrañar el repudio de la comunidad internacional, donde este error garrafal de los defensores de la institucionalidad democrática y del orden constitucional les hizo pasar a ser los villanos y el Presidente Zelaya, responsable del clima que condujo a estos hechos, la víctima. De lo que se trata ahora es de ofrecer una mediación inteligente para encontrar un camino que permita salir del laberinto en que se encuentra el hermano país. Esta mediación le correspondería a la OEA. Restituir a Zelaya en la presidencia puede ser misión imposible, aun con la intervención de la OEA. Quizás convendría más bien examinar, como una posibilidad, que el Congreso de Honduras, con el número de votos indispensables, acuerde reformar la Constitución para, por esta vez, recortar el período presidencial de Zelaya y convocar a elecciones presidenciales en un par de meses. Tal vez así pueda superarse la crisis y encontrar la salida al laberinto en que unos y otros sumieron al hermano país y de cuyas consecuencias todos son responsables.

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comentarios

14.07.2009
Raul Leclair

Excelente el análisis pero el párrafo final del mismo presenta una propuesta que siendo sensata, entra en contradicción con la cita que el autor hace del Arto. 374, que textualmente expresa que "no podrán reformarse, en ningún caso.. los artículos constitucionales que se refieren..al período presidencial..". Adelantar las elecciones si parece posible, pero en beneficio de qué?

11.07.2009
David marenco Flores

Felicito al Doctor Tunnerman por la forma convincente de abordar la problematica del hermano pueblo Hondureno. ya que con velentia, sensatez y coraje ha enfretado ha tan irresponsable presidente Zelaya., violador de las normas mas elementales del estado de derecho como es la constitucion politica y las leyes Hondurenas. Espero que con este analisis del Doctor los Hodurenos y quienes estann aportando sus esfuerzos para llegar a una solucion por medio del dialogo, logren se haga respetar el orden jurudico vigente en este hernano pais y les permi

09.07.2009
Orlando Talavera

Me parece muy acertados sus comentarios ojalas nosotros los nicaraguense tomaramos ejemplo de los hondureños y hecharamos ala carcel a un monton de politiqueros violadores de la constitucion ytotalitarios que gobiernan solo para un sector politico. agradezco su importante comentarios muy asertado. talvez usted y yo no tengamos confianza pero si lo he podido ver y estar cerca de usted que es una persona valiosa para todos los nicaragüense.

08.07.2009
Shirley Padgett

Dr. Tunnerman, agradezco su articulo y le admiro por ser un hombre inteligente e imparcial. Quiera Dios que en el camino de Honduras y su lucha por mantener la Democracia aparezcan hombres y mujeres tan inteligentes como usted y podamos superar este tiempo de zozobra que estamos pasando. Gracias y que Dios le bendiga.

08.07.2009
Leon Felipe

El Dr. Tunnerman, debe entender que el no haber sacado a Zelaya del País, hubiera dado méritos a una internvencion militar de Venezuela o y al levantamiento armado de turbas financiadas por el Presidente Chavez.
Sacarlo del País fue un "error legal" que ha salvado vidas.

08.07.2009
Alfredo Mendieta

La solución a las constantes violaciones a la carta Magna Hondureña, constituyó probablemente la menos traumatica forma para evitar dolor y sangre al pueblo. La llegada de Zelaya al aeropuerto de Tegucigalpa y sus llamados a desbordar al ejercito fueron los responsables y solo eso para que se diera el primer muerto de este histórico evento para restablecer la democracia en ese pais. para muestra un botón.

08.07.2009
Rene Castellón

No solo la izquierda imperante en Latinoamerica tiene derecho, permiso y hasta aplausos de cometer errores garrafales y salir impunes y fanfarroneando. Los que condenan el "golpe" en Honduras es como condenar a cadena perpetua a alguien por matar a alguien en defensa propia. Mal juicio. Aqui ya hubieramos salido del oprobioso gobierno que tenemos.

08.07.2009
Jorge Teller

Uno de los analisis mas objetivos sobre la situación actual en Honduras. La solución perfilada en el ultimo párrafo es viable y no seria la primera vez que se usa para una solución pacifica: ya se hizo en República Dominicana, en 1974, en el ultimo fraude electoral de Joaquín Balaguer.

08.07.2009
Virginia Vijil Icaza

Es la primera sugerencia sensata que veo. No es posible que gente como Sergio Ramirez y la diz que oposiciòn Nica apoye el retorno de Zelaya como ùnica soluciòn al problema. Estoy totalmente de acuerdo con tu posiciòn y espero que más personas se sumen a ella de tal forma que se pueda encontrar una salida que no sea darle gusto a Chavez y a Ortega. Ya que sufrimos nosotros la ilegalidad que nuestros hermanos hondureños por lo menos se libren de ella.